miércoles, 30 de julio de 2008

Aprendí a acompañar la soledad y a no sobrecargar mi cuerpo. Aprendí a no enamorarme si yo voy a ser perjudicada. Entendí el significado del amor y el valor que debo darle a mi vida. Mi subconsciente ya no tiene preguntas sin respuestas, y comprendí el poder de los deseos. Si entregarme por completo podía ser dañino para mi corazón, simplemente ya no realizo esas actuaciones. Podría escribir un libro sobre mis equivocaciones, pero más son las páginas que ocuparían mis alegrías. Solo por diversión y satisfacción, río todo el tiempo. Me rellena la libertad y me aisla la tristeza. Olvidar ciertas cosas me es gratificante, comprender mis ideales es maravilloso. Nunca supe porque el café es tan obsesivo, solo lo tomo a cada rato. Los caminos que puedan aparecer en diversos momentos, no siempre son los acertados. Las puertas que pueda abrir, nunca son tan interesantes como los ventanales enormes en paredes grises. La vida me propuso acertijos que supe superar, solo tenía que saber las atrocidades que estaba cometiendo. Cuando tomo conciencia de los crímenes que estoy realizando, simplemente me detengo. Porque ahora todo vale, porque la ficha que estoy jugando puede ser la última. No apuesto mis sentimientos, solo los entrego. Ya no me acuerdo de las veces que lloré y mis sonrisas son más valiosas que las lágrimas que derramé.
Solo algunas experiencias te hacen más sabio. Solo los errores nos dejan buenas enseñanzas. Y ese es el sentido de la vida, al menos de la mía. Aprender de lo que no se tiene que hacer, para no volverlo a cometer. Ahora soy feliz y mi alma está llena de buenos momentos; los malos se desechan. Mi mente aprendió a evadir las dudas y desconfianzas.
Un nuevo y último amor golpea mi corazón y esto va a durar para siempre. Es contradictorio, jamás digo para siempre, pero todos tenemos una primera vez.

1 comentario:

Rober dijo...

Hola...al leerte note mucha misicalidad, te diría que hay un fuerte matiz poetico. Frases breves. me gusta, sobre todo ese ritmo, tambien el cocktel entre una fragil y vital ingenuidad y la carga del pasado algo doloroso.
me gusto, es autentico y sutil.