viernes, 1 de agosto de 2008
encuentros
La muchacha fumaba sin parar y el la esperaba a la salida del bar, sus manos temblaban y con ellos el cigarrillo que sujetaba en ese momento. Morena, cabello largo, uñas delicadas, sonrisa perfecta. Joya de placer, esa que todo el mundo quiere obtener o tal vez ganar. Deseada, inexplicablemente bella, no sostenía amores imposibles, solo entregaba su amor una vez cada tanto, y no a un don nadie, precisamente. Dama con valores, rica en sueños, sin dilemas, anda por su vida intentando obsequiarle un beso a él. Él, no la busca, no la desea; ni siquiera sabe su nombre. Encuentros que marcan, situaciones que no se olvidan. La bella y la bestia en todo caso. Esa noche era de ellos, dos completamente extraños. Los desconocidos algunas veces son mas placenteros que los de toda la vida. Una nueva aventura renacía y así comenzaba una historia de amor, que tal vez, duraría eternidades, tiempos, meses. Nunca se sabe con un hombre así, tan caballero, pero traidor como ninguno. Amores que se resquebrajan con los años o quizás.. se vuelven más interesantes.
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1 comentario:
Me gustó... Yo creo que al principio, cuando dos se encuentran y se buscan, sabiendose almas, ese momento es genial, es un click.
Después va creciendo y mejorando. Luego en algún momento decae, hay que saber cómo hacerlo durar.
Buen relato.
Saludos.
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