Anesteciarme para no necesitar, en estos momentos no me vendría nada mal.
Que difícil es tener 18 años y estar muriéndose a la misma vez, es todo muy contradictorio, muy fugaz. La vida no es algo fácil, pero si es maravillosa y cuando te das cuenta que tenes a alguien al lado esperándote y queriendo verte bien, te paras y empezas a caminar. Las heridas arden, a veces nos dejan marcas en la piel, pero alguien va a llegar, para besarlas y dejarlas suaves como pétalos; para blanquearte el alma, para pintarte la vida.
Es todo confuso.
Solamente necesito un hermoso cielo azul que contemplar cada mañana. Una suave caricia y así engañarme pensando que todo es gratificante y que yo voy a vivir mil años más.
viernes, 27 de junio de 2008
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